¿Quién es el padre de Rafael Caldera?

El Lado Desconocido de Rafael Caldera

18/03/2020

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Al pensar en Rafael Caldera, la mente suele evocar la imagen del estadista, el académico, el político que ocupó la presidencia de Venezuela en dos ocasiones. Sin embargo, detrás de esa figura pública existió un hombre con una vida rica en detalles, anécdotas y curiosidades que a menudo escapan a los libros de historia. Fue un personaje de una complejidad fascinante, con hábitos peculiares, talentos inesperados y una historia personal que moldeó profundamente su carácter y su trayectoria. Este artículo se adentra en esos aspectos menos conocidos para pintar un retrato más completo y humano de quien fue una de las figuras más influyentes del siglo XX venezolano.

¿Quién es el padre de Rafael Caldera?
¿Sabía usted que…? Rafael Caldera haciendo ejercicio en una caminadora en su residencia de Tinajero (Foto: Vasco Szinetar, 1989). Quedó huérfano de madre a los dos años y fue criado por su tía materna y su esposo, por lo que él decía que tenía dos papás: su padre biológico, Rafael Caldera Izaguirre, y su tío y padre adoptivo, Tomás Liscano Giménez.
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Una Infancia y Juventud Forjada en la Adversidad

La vida de Rafael Caldera comenzó con un golpe del destino que marcaría su estructura familiar para siempre. Apenas a los dos años de edad, quedó huérfano de madre. Esta tragedia lo llevó a ser criado por su tía materna, María Eva, y el esposo de esta, Tomás Liscano Giménez. Esta situación creó un lazo único y profundo, tanto que el propio Caldera afirmaba tener dos papás: su padre biológico, Rafael Caldera Izaguirre, a quien llamaba afectuosamente "papá", y su tío y padre adoptivo, Tomás Liscano, a quien se refería como "mi papá". Este doble pilar paternal fue una fuente de fortaleza y valores que él mismo elogió públicamente en diversas ocasiones.

Su juventud también estuvo marcada por una sed de conocimiento que superaba las oportunidades disponibles. Al finalizar la primaria en San Felipe, se encontró con un obstáculo: no había liceos en todo el estado Yaracuy. En lugar de enviarlo interno a otra ciudad, sus padres adoptivos decidieron que permaneciera un año en casa. Lejos de ser un tiempo perdido, Caldera lo aprovechó para adquirir habilidades prácticas sorprendentes: aprendió taquigrafía, mecanografía e incluso el arte de la encuadernación de libros. Estas destrezas, aparentemente menores, demuestran una disciplina y una voluntad de aprendizaje que lo caracterizarían toda su vida.

La salud también le presentó desafíos. Durante su juventud, sufrió de problemas estomacales crónicos, diagnosticados inicialmente como gastritis. Tras perder mucho peso y someterse a tratamientos con antiácidos que no funcionaban, un médico finalmente dio con el diagnóstico correcto: su estómago, contrario a lo que se pensaba, no producía suficiente ácido. A partir de ese momento, y por el resto de su vida, tuvo que tomar cápsulas de ácido con cada comida para poder digerir los alimentos, una condición médica que manejó con discreción y disciplina.

Talentos Ocultos y Pasatiempos Inesperados

Aunque su imagen pública era la de un intelectual serio y formal, Rafael Caldera poseía una serie de aficiones y habilidades que sorprendían a quienes lo conocían en un ámbito más personal. Era un maestro en el juego del dominó, una pasión que compartía con muchos venezolanos. Pero sus talentos no se detenían ahí: manejaba con destreza la perinola, era un buen jugador de ping-pong, billar y bolas criollas. Incluso, tenía una habilidad muy práctica y poco común: era excelente poniendo inyecciones.

En el ámbito social, destacaba como un gran bailarín. Su pieza predilecta era el joropo, y cuando lo bailaba con su esposa, Alicia Pietri, era tal su compenetración y estilo que la gente solía hacerles una rueda para admirarlos. Esta faceta revela a un hombre conectado con las tradiciones y la alegría de su pueblo, lejos del rígido protocolo del poder.

Si bien nunca fue considerado un gran deportista de competición, entendía la importancia del ejercicio físico. Diariamente, mantenía una rutina en una caminadora en su residencia, una disciplina que solo abandonó cuando la enfermedad de Parkinson avanzó y se lo impidió. Además, disfrutaba como espectador de deportes como el fútbol y el béisbol, y tenía una particular afición por los juegos de pelota vasca, a los que solía asistir en el Centro Vasco de Caracas.

Anécdotas Políticas con un Toque Personal

La historia detrás de la elección del color del partido que fundó, COPEI, es una de las anécdotas más reveladoras de su lado personal. Durante el proceso de asignación de colores en el Consejo Supremo Electoral, su representante lo llamó para informarle que los partidos principales ya habían escogido los suyos. "AD agarró el blanco y URD el amarillo, ¿qué hago?", le preguntó. La respuesta de Caldera fue instantánea y guiada por el afecto: "Escoge el verde, que es el color que le gusta a Alicia". Lo que comenzó como un gesto romántico hacia su esposa, con el tiempo adquiriría un profundo significado simbólico, asociándose el verde esperanza con la democracia cristiana en Venezuela.

Su firmeza de carácter fue puesta a prueba durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. En 1957, fue arrestado y mantenido en completo aislamiento durante cuatro meses. En esa celda, para no perder la voz ni la cordura, recitaba discursos en voz alta y caminaba una hora diaria. El único libro que le permitieron tener fue la Biblia, la cual, según sus propias palabras, leyó de principio a fin gracias a esa reclusión forzada. Esta experiencia, lejos de quebrantarlo, fortaleció su espíritu y su fe.

Un dato poco conocido de su primer gobierno es que, bajo su mandato, el territorio de Venezuela creció. Gracias a una rectificación de límites con Brasil, la superficie nacional se incrementó de 912.050 a 916.445 kilómetros cuadrados, un logro geopolítico silencioso pero significativo.

Tabla Comparativa: Faceta Pública vs. Faceta Privada

Faceta PúblicaFaceta Privada
Presidente de la República y EstadistaHijo criado por "dos papás"
Político y Fundador de COPEIExperto jugador de dominó y bailarín de joropo
Intelectual, escritor y AcadémicoDevoto católico que nunca faltó a misa los "primeros viernes"
Figura de gran proyección internacionalHombre hecho en Venezuela que nunca vivió en el exterior
Líder de imagen seria y formalEsposo que eligió el color de su partido por su mujer

Un Hombre de Fe, Familia y Raíces Profundas

La fe católica fue un pilar fundamental en la vida de Rafael Caldera. No era una simple formalidad, sino una práctica vivida con profunda devoción. Se propuso cumplir con la tradición de los "primeros viernes", que consiste en asistir a misa el primer viernes de cada mes. Mantuvo este compromiso de forma ininterrumpida a lo largo de toda su vida, sin importar en qué parte del mundo se encontrara, ya fuera en China o en Cuba. Su relación con el Papa Juan Pablo II fue especialmente cercana; fue Caldera quien, en una audiencia privada, le sugirió escribir una nueva encíclica social para actualizar la Populorum Progressio, lo que eventualmente llevó a la publicación de la Sollicitudo Rei Socialis.

Su vida personal también estuvo llena de detalles curiosos. Contrario a la creencia popular de que usaba gomina para su característico peinado, en realidad utilizaba productos como el "Tricófero de Barry" y, más tarde, la "Vaselina Yardley". En el plano sentimental, su historia con Alicia Pietri comenzó de forma casual. La conoció en una fiesta en Los Teques, a la que ella asistió en lugar de su hermana mayor, que estaba enferma. Al verla, Caldera quedó prendado y le dijo: "¿Dónde te tenía escondida Corina?". Fue el inicio de una unión que duraría toda la vida.

A pesar de su enorme proyección internacional y su dominio de varios idiomas, Rafael Caldera fue un hombre profundamente arraigado a su país. Un dato sorprendente es que nunca vivió fuera de Venezuela. El período más largo que pasó en el extranjero fue de apenas mes y medio. Todos los doctorados y reconocimientos que recibió de universidades extranjeras los aceptaba con el orgullo de ser un hombre "hecho cien por ciento en Venezuela".

Legado Académico y un Final Simbólico

El legado académico de Caldera es tan relevante como su carrera política. Fue un destacado profesor universitario y un intelectual respetado. Este perfil lo coloca en un lugar especial en la historia presidencial de Venezuela. Desde José María Vargas, ningún otro académico y profesor universitario había llegado a la Presidencia Constitucional hasta que Caldera se juramentó en 1969. Décadas más tarde, el destino ofrecería una afortunada coincidencia: el 2 de febrero de 1994, sería otro académico y profesor, Ramón J. Velásquez, quien le impondría la banda presidencial para su segundo mandato, un encuentro simbólico entre pares.

Su vida concluyó en un momento cargado de significado. Caldera sentía un gran aprecio por la Navidad, una festividad que disfrutaba mucho más que el Año Nuevo. En un giro poético del destino, falleció en la víspera de la Navidad de 2009, el 24 de diciembre. El hombre que tanto amaba la celebración del nacimiento, partió justo en sus albores, cerrando el círculo de una vida extraordinaria, llena de servicio público, fe, familia y facetas sorprendentes que hoy nos permiten comprenderlo en su total dimensión humana.

Preguntas Frecuentes sobre Rafael Caldera

¿Quién fue el padre biológico de Rafael Caldera?
Su padre biológico fue Rafael Caldera Izaguirre. Sin embargo, al quedar huérfano de madre a los dos años, fue criado por sus tíos, Tomás Liscano Giménez y María Eva Rodríguez, a quienes consideraba también sus padres. Él se refería a su padre biológico como "papá" y a su padre adoptivo como "mi papá".

¿Es cierto que Rafael Caldera era un gran deportista?
No, no se le consideraba un gran deportista en el sentido competitivo. Sin embargo, era una persona disciplinada con el ejercicio físico, utilizando una caminadora diariamente. Disfrutaba de ver deportes como el béisbol y el fútbol, y tenía una afición particular por la pelota vasca.

¿Por qué el color del partido COPEI es el verde?
La elección del color verde fue una decisión personal y romántica. Cuando se estaban asignando los colores para los partidos políticos, Caldera instruyó a su representante que escogiera el verde porque era el color favorito de su esposa, Alicia. Posteriormente, el color se asoció con el lema "la esperanza está en la calle".

¿Cuál fue la relación de Caldera con la religión?
Rafael Caldera fue un católico muy devoto y practicante durante toda su vida. Uno de los testimonios más fuertes de su fe fue su compromiso de asistir a misa todos los primeros viernes de cada mes, una promesa que cumplió sin fallar, sin importar dónde se encontrara. Además, tuvo una estrecha relación con el Papa Juan Pablo II.

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